domingo, 15 de abril de 2012

Fernanda Gutiérrez Rubio Rojas.


¿POR QUÉ LAS CULTURAS PREHISPÁNICAS?

Una civilización no se mide por su tecnología sino por su pensamiento, su arte, sus instituciones políticas, sus logros morales.

Las culturas prehispánicas se nos presentan llenas de una grandiosa cultura dentro de la cual encontramos mitos, dialectos, cantos, ritos y un amplio pensamiento filosófico elaborado con tal complejidad que la abstracción es fenomenal, estas legendarias civilizaciones que alguna vez llegaron a conformar lo que hoy en día denominamos mesoamerica dejaron una gran huella cultural, y digo huella porque solo encontramos rastros de las culturas originarias, esto es por el hecho de que al llegar los españoles quemaron y eliminaron todo rastro de estas ciudades; para los españoles lo que se presentaba ante sus ojos era mágico, nunca llegaron a pensar que en la otra parte del mundo existieran humanos, y mucho menos que esas personas fueran tan sabias, ellos mismos lo afirman y dejan en claro su asombro ante las grandes edificaciones de los indegenas
Y desde que vimos tantas ciudades y villas pobladas en el agua, y en tierra firme otras grandes poblazones, y aquella calzada tan derecha y por nivel cómo iba Mexico, nos quedamos admirados (León-Portilla, 2009)...

Este asombro que al principio sintieron los españoles todavía se puede apreciar al aprender un poco de estas civilizaciones, y no solo para nosotros los mexicanos, alrededor de todo el mundo la fasinación por estos pueblos ha sido del agrado de muchas personas, pero aquí la cuestion sería ¿Qué hace a estas culturas tan asombrosas?, yo afirmo que es el enigma que las rodea, ya que los españoles al quemar toda nuestra cultura nos dejaron la tarea de investigar todos los misterios que hasta hoy en día tenemos sobre estos pueblos tan sabios y apasionados, que de un día al otro sus ciudades caian sin dejar rastro alguno del por que de su ruina, una y otra vez se repite la misma historia a traves de  los años y de las diferentes sociedades, desde la gran Teotihuacán, contando con la desaparicion de los toltecas, o el gran imperio maya, todos estos pueblos que nos llenan con preguntas que han dado curiosidad a diversas disciplinas para el estudio de una cultura.

Afortunadamente no solo para el mexicano existe la resposabilidad de conocer a sus antepasados, y de ellos podemos encontrar mucho en el arte sus diversas representaciones artísticas que van desde la arquitectura hasta la orfebrería, con sus magestuosas pinturas murales los teotihuacanos nos dejan en claro que su culto hacía el dios Tláloc y Quetzalcoatl era lo más importante para ellos, ni hablar de la pirámide del Sol o la pirámide de la Luna, que nos muestran a sus dioses hasta en el suelo que pisaban con tanta devoción, es en Teotihuacán donde encontramos uno de los ejemplos perfectos con respecto a sus conocimientos sobre arquitectura y astronomía, pero si nos vamos al lado sur de mesoamerica nos topamos con los mayas que no solo nos dejan ver la diversidad de sus costumbres, también podemos encontrar más de 20 dialectos mayas diferentes, una gran sencibilidad en Bonampack reflejan sus murales y uno de los rasgos más importantes son los bastos códices que estos en la máxima época de augue lograron  alcanzar, desgraciadamente solo contamos con tres hoy en día.
Los conocimientos que tenemos al alcance de nuestras manos de las sociedades prehipáincas es gracias a los muchos años dedicados a la recuperacion de informacion sobre el pasado mesoamericano, estos hallazgos han sido a través de largos años, y también es por el interes de muchos cintìficos, porque cabe decir que el descubrimiento de ruinas entre la selva agregando los diferentes dialectos y la gran variedad de glifos hacen de estas investigaciones un trabajo muy difícil.
A pesar de que estas culturas compartían el mismo territorio, no podemos decir que hayan compartido las mismas creencias religiosas de manera exacta, o incluso los mismos rituales , algunos paracticaban las danzas otros los sacrificios y en algunos cazos la ofrenda de humanos, pero más facinate que desoyar a los enemigos en las guerras, es pensar en ¿cómo se ponían de acuerdo para tener un par de calendarios que en toda la región funiconaran a la par?, o ¿cómo es que llegaron a compartir el mismo pensamiento filosófico?, la idea de la dualidad la vemos en todos los pueblos, para algunos era Quetzalcoatl y para otros Kukulcan, ¿Cómo es que estos se ponian de acurdo? Tal vez los antiguos griegos hacían sus juego olimplicos, pero las civilizaciones mesoamericanas compartían el mismo gusto por el juego de pelota, tan díficil de prácticar y tan privilegiado era este que solo podemos hablar de  cuestiones muy importantes cuando nos referimos al sagrado juego de pelota ya que gracias a el se podia tener una cuenta calendarica con nun mismo día de inicio en toda la regíon.
El hombre siempre ha sido muy complejo no importa donde se establesca, la religión y el arte siempre los acompañaran a donde sea que estos vallan y para los investigadores del mundo prehipánico todavía existe mucho por saber, quedan muchas preguntas por resolver, solo nos queda esperar que estas grandes culturas nos sigan dando de que hablar y con la ilusión de que todavía nos dejen pistas en lo más recondito de la selva, los científicos deben seguir buscando en ella.

BIBLIOGRAFÍA.
Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares, Miguel León- Portilla, fondo de cultura enconómica.
El águila, el jaguar y la virgen, Octavio Paz.
Revista Quo, Especial Profecía Maya,2011.


El mundo prehispánico en la historia del arte.


Karla Cisneros Rodríguez





Como en todas las culturas, la preservación del pasado es algo muy importante. Ésta es posible no solo por crónicas o escritos acerca de los sucesos que acontecieron en cada lugar, sino también por su arte escultórico, arquitectónico, cerámico, pictórico, musical y hasta textil.

La conservación de piezas fabricadas por antiguas culturas, se da gracias a la necesidad por responder el "¿de dónde venimos?" que se planteará en un futuro y esto ha sido así durante muchos años. Sin embargo, ésta importancia también se puede clasificar por niveles o grados, dependiendo la civilización o el tipo de pensamiento que hay en el país en el que nos queramos ubicar. 

Como bien dice Beatriz de la Fuente en su texto Para qué la historia del arte prehispánico;

"¿Por qué busca el hombre? Puedo decir que para definirse a sí mismo en un largo y heredado proceso de autoconocimiento. Como necesidad fundamental y vital, la curiosidad ha incrementado la sabiduría colectiva de la humanidad. [...] Al preguntarse el hombre por sí mismo y al indagar sus orígenes, se inicia un sendero interminable de la historia, ya que, desde sus principios, plantea las mismas inquietudes básicas y nace de la misma curiosidad innata."

Pero ésta curiosidad pudiera considerarse escondida, o mejor dicho, reprimida por la interposición de ideologías culturales ajenas a las que ya se tenían aquí en nuestro territorio, atacando principalmente las concepciones religiosas. ¿Por qué la religión? Simplemente porque se tenía conciencia de que en muchas otras civilizaciones lo divino era algo primordial en su vida, y en la cultura mesoamericana no había excepción alguna de ello. Nos atrevemos a asegurarlo, basándonos en las artes plásticas; oposición, asimilación y sincretismo como resultado final.

Sin embargo, la verdad tiene que salir, explota todo lo acumulado y comienza una revolución mental en el hombre. No se puede negar lo ya innato como la curiosidad, propiciándose por los hallazgos que empiezan a manifestarse poco a poco por extranjeros o hasta por los mismos mesoamericanos, recordemos entonces el caso de la Coatlicue Mayor.

La población entera pregunta, pregunta y pregunta, más de uno investiga, debido a que no les es suficiente la poca información que apenas se tiene registrada. Aquí es donde comienza el trabajo de los antropólogos e historiadores. Aquí es donde debería considerarse el comienzo también del trabajo de los historiadores del arte. Octavio Paz definiría muchas cosas en una frase, independientemente de que se refiera simplemente al recorrido de la Coatlicue en la historia como diosa, después demonio, luego monstruo y por último, obra maestra. Y es que pasa en muchas ocasiones, piezas que se intentan ocultar por el miedo que provocan, ese miedo a lo desconocido, que lamentablemente aún existe. Luego se recapacita y se entiende que no se puede perder la pieza y termina por ser venerada, exhibiéndose en algún museo con un recinto especializado.

Esas estatuillas, vasijas, máscaras y pirámides se convierten no solo en algo bonito para ver, sino en un registro histórico indiscutiblemente. Aunque lo que si se llegó a discutir fue el significado de sus simbolismos o usos mismos. Lo que se ha dicho de cada vestigio es infinito, pero al final se termina teniendo un concepto menos ambiguo que es el que determina el significado y función de cada expresión.

Sofía Martínez del Campo Lanz en Las máscaras mayas de mosaico de jade lo expresa de forma concisa, dando paso así a la importancia de la intervención de los restauradores;

“En el campo de la conservación y la restauración del patrimonio cultural, las expresiones plásticas, utilizadas como un recurso narrativo de los acontecimientos históricos-mitológicos, mediante el uso de símbolos que expresan los conceptos de manera abstracta, deben ser consideradas como elementos esenciales de los objetos y despertar en el restaurador el interés por acceder a la historia de la pieza y a las razones que dieron lugar a su creación.”

Un propósito que no solo debe ser alcanzado por ellos, también por los historiadores del arte para hacer motivar esa curiosidad en los hombres que ignoran realmente los orígenes de su sangre.

Muchos tienen conocimiento de éstos hechos, pero la mayoría de la población desconoce muchos registros más, puede llegar a decir con un canto o poema algo que le pregunte un extranjero, pero muchas veces no sabe a ciencia cierta de qué es lo que habla. O pasa lo contrario, solo ellos saben de qué hablan, pero muchas otras personas ajenas a su mundo no entienden absolutamente nada.

Ellos tienen amplio conocimiento de sus raíces no por las investigaciones científicas, sino gracias a ese gusto por pasar de generación en generación su historia de forma oral, o con expresiones pictóricas en objetos cotidianos. Podría dar un pequeño ejemplo de lo último citando a Laura Suárez Pereyón Aveleyra en su texto Restauración de cerámica arqueológica;

“La cerámica ha acompañado al hombre a lo largo de la historia, se encuentra en muchas actividades de la vida cotidiana en forma de utensilios domésticos para almacenar, contener y cocinar alimentos.”

Si éstas piezas solo fueran utilizadas y no resguardadas, todo registro se hubiera perdido, si las esculturas o edificaciones se hubieran provocado a derrumbar, igual se hubiera perdido mucho. ¿Qué tendríamos de nuestro pasado? Tal vez nada.

La historia del arte no solo estudia en qué periodo se ha creado una obra, también le incumbe la historia misma de la civilización que representa esa pieza, Esto lo podemos lograr gracias a lo que se plasma pictóricamente en la cerámica, la arquitectura, la escultura y en la pintura misma.

Con todo esto, alcanzamos a responder un porcentaje de la enorme pregunta que se menciona en un principio, el panorama se comienza a delimitar y empezamos a apropiarnos de un origen propio. No solo en la cultura oriental o en la europea se puede conseguir esto, en la cultura mesoamericana también, y más por la originalidad que se aprecia gracias a los estudios mismos que se han realizado a los hallazgos en nuestro territorio. 

Se empieza a tener una identidad, empieza el orgullo mesoamericano, el orgullo prehispánico. Ya podemos hablar más de nosotros mismos y no de conceptos que adoptamos por la invasión que sufrimos. Todas las culturas son importantes, podemos rescatarlas gracias a sus expresiones plásticas, expresiones que se pueden difundir por miles de personas.





Referencias


De la Fuente, Beatriz
Para qué la historia del arte prehispánico
Instituto de Investigación Estéticas, UNAM, No. 89, México, 2006.  

León-Portilla, Miguel
Los Antiguos Mexicanos, a través de sus crónicas y cantares
Editorial Fondo de Cultura Económica, México, 2009.

Martínez del Campo Lanz, Sofía
Las máscaras mayas de mosaico de jade.
Vol. XVIII. No. 108, pp 43-47, Revista de Arqueología Mexicana
México, 2011.

Suárez Pareyón Aveleyra, Laura
Restauración de cerámica arqueológica.
Vol. XVIII, No. 108, pp 38-42, Revista de Arqueología Mexicana
México, 2011.

LA CUATLICUE, LA MALINCHE Y LA VIRGEN DE GUADALUPE.


Sandra G. Lara Velázquez.

El título tan sugestivo de este texto no se refiere a otra cosa que no sea a la evolución que ha sufrido lacultura mexicana desde la época prehispánica hasta la época actual. Los tres elementos femeninos son de gran importancia al momento de analizar el carácter tan particular de los mexicanos. En algunos casos, aunque parezca superado el choque cultural entre los nativos y los españoles, la verdad es que aún seguimos en “el limbo”, confundidos, viendo al exterior, buscando algo que nos defina, en ocasiones tratamos de romper con nuestras raíces o solemos tener más inclinación hacia una de ellas. Lo cierto es que no hemos logrado un equilibrio, un punto intermedio en donde converjan las dos culturas y nazca una hibridación íntegra que nos permita aceptarnos y dejar de arrastrar tantos siglos de inferioridad, rencor y desconcierto.

            Antes de que algunos frunzan el ceño desaprobando esta postura, cabe mencionar que se trata sencillamente de un punto de vista que generaliza el modo en que actualmente algunos de nosotros percibimos nuestra historia y nuestra cultura.

            Por otra parte, ¿De qué me sirve este análisis en mi formación como futuro historiador del arte? Pues bien, me servirá para entender por qué a muchas de las personas que me rodean no les interesa o desconocen el arte prehispánico, y obviamente para tener en cuenta la importancia de estudiar la historia del hombre a través de las complejas obras artísticas de este periodo. Me estaría contradiciendo al dar mayor prioridad a la cultura nativa, pero no es el caso, es más bien de ponerle un poco más peso a ese lado de la balanza, debido a que en la educación que recibimos desde nuestra infancia se le ha dado más importancia a la historia del viejo continente europeo. Así comienza nuestro problema cultural, cuando falta uno de los elementos esenciales y esto da inicio al rechazo de esa extraña raíz que llevamos en nuestro interior.



LO FEMENINO.

            La mujer es una figura enigmática, incita al hombre y lo repele a le vez. Su físico es inestable debido a sus prominencias, sus curvaturas recuerdan a las montañas de la Tierra. Por su parte, la Tierra es fértil, análoga a la mujer, ella sostiene y mantiene la vida, el hombre al manipularla a su beneficio, desarrolla la agricultura. La agricultura es el evento fundacional de las religiones, sin embargo, la Tierra es una boca, como lo es físicamente una mujer, abierta y penetrable. Paul Westheim lo afrima en Arte antiguo de México…

“La tierra todo lo sostiene, la tierra todo se lo traga, no es bondadosa […] Ella, madre de todo lo creado, determina la duración de ese intermezzo entre dos eternidades que se llama vida, ese breve rato deparado al individuo para caminar en la luz. No existe conjuro que contrarreste su obrar. Sólo hay plazos de gracia que pueden lograrse en ella a fuerza de adoración y sacrificios constantes”.

La anatomía femenina representa la fecundidad pero asimismo la muerte, en la mayoría de las culturas es la imagen de la creación y de la muerte o el principio de la perdición del hombre.

Ella sangra y pare, la mujer es el instrumento del conocimiento, es el símbolo mismo de todo lo creado, el inicio para comprender el nacimiento y la muerte que lleva implícita, es el misterio supremo.

LA CUATLICUE.

A pesar de que para el hombre mesoamericano la creación era producto de fuerzas contrarias, éste logró abstraer ese principio en una de las obras más impresionantes de la cultura azteca, la Cuatlicue (la de la falda de serpientes).

En este análisis, la veremos –si me lo permiten- como la filosofía de las antiguas culturas mesoamericanas hecha escultura. Me atrevo a englobar la diversidad de todos esos pueblos en un mismo elemento por el hecho de haber descendido de una cultura madre y no sufrir alteraciones externas tan radicales como las que provocaron los españoles. Octavio Paz en Los privilegios de la vista II lo define del siguiente modo “Los arquetipos culturales fueron esencialmente los mismos desde los olmecas hasta el derrumbe final”, y el derrumbe final se refiere a la caída del imperio azteca.

            La Cuatlicue Mayor estuvo bajo tierra por largo tiempo, pero afortunadamente, mientras se ejecutaban algunas obras municipales y hacían excavaciones en el suelo de la plaza Mayor de la Ciudad de México, los trabajadores descubrieron el monolito. Se ordenó por el virrey Revillgiigedo que se llevara a la Real y Pontificia Universidad de México como una muestra del arte antiguo americano, sin embargo en el recinto en donde fue colocada, causaba cierta incomodidad y espanto demoniaco, los entonces encargados -por así decirlo- en la intervención de la pieza no estaban preparados para entenderla, y tomando ciertas medidas se le sepultó nuevamente, debido a que temían que los antiguos mexicanos sintieran la convulsión interna por pasado. Fue extraída definitivamente hasta años después de la Independencia, y con cierto bochorno fue ocultada en un pasillo de la Universidad, después arrinconada e incluso puesta tras un biombo, finalmente se colocó en un lugar visible como pieza de interés.

 En este momento nos hemos percatado de los cambios de sensibilidad que hemos sufrido culturalmente hablando a lo largo de cuatrocientos años, (Paz) “la carrera de la Cuatlicue de diosa a demonio, de demonio a monstruo y de monstruo a obra maestra”. Esa negación y rechazo no sólo se refiere a esta pieza en concreto, sino hacia el pasado incomprensible de las culturas mesoamericanas.

Debemos de tomar en cuenta que la Cuatlicue Mayor no fue hecha con el propósito de gustar a sus espectadores ni de exhibirse en un museo como obra de arte, se trata más bien de una configuración de signos numínicos, sin fines propiamente estéticos, el arte mesoamericano es como el arte budista, tiene un fin utilitario y religioso, y todo lo que expresa lo hace enérgicamente, sin medidas. Henry Moore opina respecto a la petrificad de la escultura mexicana “fusión de la materia y el sentido, la piedra dice, es idea; y la idea se vuelve piedra” y la Cuatlicue afirma Paz, es un silogismo. La antigua diosa de la Tierra –y por ende de la vida y de la muerte- ha sido testigo de fenómenos dramáticos de la cultura mexicana, la Conquista y la Independencia, momentos decisivos en que el mestizo rompe con sus raíces y emprende un camino incierto.

LA MALINCHE Y LA CHINGADA.

              Malinalli, Doña María o la Malinche fue una mujer importante en la historia de México, no sólo por haber contribuido en el proceso de conquista, sino también por haberse relacionado íntimamente con dos españoles (Hernán Cortés y Juan Jaramillo), hecho que desaprobaron algunos de sus semejantes.

Bernal Díaz del Castillo en Historia verdadera de la conquista de la Nueva España habla de cómo doña María en su niñez fue señora cacica, sus padres fueron figuras de respeto e importancia en su pueblo (Painala), pero al morir el padre, la madre contrajo matrimonio con otro cacique y tuvieron un hijo. Llegando a un acuerdo, la madre de doña María y su nuevo esposo decidieron dar después de sus días el cacicazgo al hijo, pero para que esto se llevara a cabo, era necesario deshacerse de la niña doña Marina, entonces mientras era de noche, la madre dio a su hija a unos indios de Xicalango y aprovechando la muerte de la niña de una esclava, publicaron que se trataba de la heredera. De este modo fue que los de Xicalango la dieron a los de Tabasco, y los de Tabasco a Cortés.

 Doña Marina contrajo matrimonio con Juan Jaramillo, y se sabe que tuvo un hijo con Hernán Cortés, renunció a sus antiguas creencias y nunca se opuso a los planes de conquista de Cortés –aparentemente-. Desde ese momento doña Marina pasó a ser “la Malinche”, su nombre para la mayoría de los mexicanos tiene una connotación despectiva, de rechazo hacia lo que proviene del exterior.

Retomando la idea de  “lo femenino” anteriormente expuesta, en este caso la mujer no es precisamente el inicio de la vida, sino el principio de la destrucción, de la muerte a manos de los extraños, de los españoles. La mujer –en este caso todas las mujeres violadas- fue el medio para corromper la cultura nativa, al engendrar en sus vientres las semillas de los invasores. Al igual que la tierra y la concepción de los contrarios, el agricultor del Centro de México trabajaba la tierra partiendo de dos principios, por una parte queda lo que se caracteriza por su esencia predominante, caliente, seca, masculina, luminosa, vital y cerrada; en la otra parte se encuentra aquello cuya esencia se inclina hacia lo frío, húmedo, femenino, obscuro, mortal y abierto. Lo cerrado corrompe lo abierto para dar vida, este proceso en la tierra no es violento, sin embargo llevando este principio al cuerpo del hombre y de la mujer puede verse desventajoso, lo cerrado y masculino puede transgredir a lo abierto y femenino en contra de su voluntad. La palabra chingar puede que haya surgido a partir de este suceso tan dramático en la conquista, como lo explica Octavio Paz en El laberinto de la soledad;

“En casi todas partes –de habla española- chingarse es salir burlado, fracasar. Chingar asimismo, se emplea en algunas partes de Sudamérica como sinónimo de molestar, zaherir, burlar […] En México los significados de la palabra son innumerables […] La idea de romper y abrir reaparece en casi todas las expresiones. La voz está teñida de sexualidad, -sin embargo- no es sinónima del acto sexual, se puede poseer a una mujer sin poseerla. Y cuando se alude al acto sexual, la violación o el engaño le prestan un matiz particular. El que chinga jamás lo hace con el consentimiento de la chingada. En suma, chingar es hacer violencia sobre otro. Es un verbo masculino, activo, agresivo y cerrado. El chingón es el macho, el que abre. La chingada, la hembra, la pasividad pura inerme ante el exterior […] La dicotomía entre lo cerrado y lo abierto. El verbo chingar indica el triunfo de lo cerrado, del macho, del fuerte sobre lo abierto”.

            Partiendo de esta breve explicación, el chingón se puede referir al español y la chingada a la mujer violada, a la madre, a la tierra -a la Cuatlicue- y a la Malinche –a la cultura-. No dudaría en que en un principio doña Marina haya sido violada antes de entregarse conscientemente a Cortés, después de todo era una mujer que no tenía nada que perder, sino más bien, mucho que ganar. La Malinche, podría decirse que es el símbolo de la mujer violada, la culpable de la corrupción de una cultura, el acceso de lo externo hacia lo nativo.

            Con el paso del tiempo, la Maliche ha sido relacionada con una de las leyendas más populares de México, “la Llorona”, aunque ésta más bien tiene sus orígenes antes de la venida de los españoles. La Visión de los vencidos de Miguel León-Portilla es un compendio de escritos en náhuatl hechos por los indios, traducidos por Ángel María Garibay, en esta magnífica obra aparecen relatos de los presagios que anunciaron el desastre del final. En el sexto presagio funesto se describe como los indios muchas veces oían a una mujer que lloraba y gritaba por las noches, clamando – ¡Hijitos míos, pues ya tenemos que irnos lejos!, hijitos míos, ¿a dónde os llevaré?-, en este caso no podría tratarse de la Malinche ni de su traición, puesto que esto ocurrió diez años antes de la llegada de Cortés, según los indios se trataba más bien de Cihuacóatl (divinidad azteca que advertía los malos augurios).

LA VIRGEN DE GUADALUPE.

            La devoción religiosa del hombre mesoamericano fue de gran beneficio para los conquistadores, si bien sabemos por el arte, que existía una supresión del ser –como actualmente lo conocemos-, él no era individualmente, más bien era un elemento perteneciente a un todo y su misión era alimentar a los dioses para que el universo siguiera funcionando. Paul Westheim lo describe del siguiente modo;

“En el fondo no existe el ser. Sólo existe el nacer y el morir. El ser es un estado transitorio entre nacimiento y muerte […] La fe es fe colectiva y obligación colectiva, El que quiera sustraerse a esta obligación-cosa inconcebible- no sería un pecador impío, maldito, condenado a las penas del infierno, sino un elemento asocial, nocivo, que pondría en peligro la supervivencia de la comunidad”.

Convenientemente, los españoles supieron aprovechar esta filosofía del mesoamericano, era más fácil dominar a una masa compacta que una dispersa. Y que mejor que adentrarse a ellos por la parte religiosa, su forma de vivir. Los colonizadores supieron utilizar estratégicamente el arte del mismo modo en que ellos lo habían hecho. Y haciendo una introspección colectiva, la conquista no fue externa, sino vino desde adentro, desde la pulpa más sensible de aquellos hombres conmocionados. Todo lo que alguna vez creyeron e incluso los hacía existir, se vino abajo, desde el culto a sus dioses como su concepción de la realidad. Todo el conocimiento que habían adquirido en el transcurso de tantos siglos no era nada, todo era una mentira. Sus templos fueron derrumbados, vieron morir a sus semejantes y peor aún, sepultar y destruir a sus dioses, el proceso fue denigrante. A aquellos hombres nada les quedaba, no tenían pasado ni refugio que los confortara, ahora ¿qué seguía?...

Culturalmente podemos decir que los indios se quedaron huérfanos de padre, la negación de sus deidades masculinas; Huitzilopochtli y Quetzalcóatl principalmente, fue un golpe desalentador para el hombre mesoamericano -por ello su inclinación hacia lo femenino en la posterioridad-.  

Este antecedente permitió que la cultura emergente –hibrida- diera cabida en ese vacío tan profundo a un elemento maternal, de consuelo y sosiego. Sabemos que los españoles de aquella época eran hombres religiosos, adoraban a gran cantidad de santos y de vírgenes. Hernán Cortés era de la Sierra de Extremadura –mejor dicho, la Sierra de Guadalupe España-, lugar en donde se adoraba a esta virgen-, Cortés llevó a la virgen de su tierra hacia la Nueva España y creó un fenómeno tan grande que incluso sigue vivo hasta nuestros días.

El Nican Mopohua que quiere decir “aquí se relata” en náhuatl, es un poema en donde se narra la aparición de la Virgen de Guadalupe a un indio en el cerro del Tepeyac.

En aquel entonces la sociedad de la Nueva España estaba dividida en cuatro estratos jerárquicos, en el más alto se encontraba el español, en el segundo se posicionaba el criollo, en el tercero el mestizo y en el último se encontraba el indio. Ahora la pregunta se versa en ¿por qué no se le apareció a un español, un criollo o a un mestizo? La respuesta no la sé, sin embargo tengo la sospecha de que fue vista por un indio -Juan Diego- por ser uno de los más necesitados de alguna fuerza que lo amparara. Del Nican Mopohua;

“[…] Hijo mío, el más pequeño,

En verdad soy yo

En el todo siempre doncella,

Santa María,

Su madrecita de él, Dios verdadero,

Dador de la vida, Ipalnemohuani,

Inventor de la gente, Teyocoyani

Dueño del cerca y del junto, Tloque Nahuaque […]”

 Quizás sea este el motivo por el cual el mexicano al dirigirse a otros muestre sumisión, un léxico en diminutivo, el lenguaje  refleja muchas veces –al igual que el arte- las huellas de la historia. Ahora no debe extrañarnos la importancia del manierismo en la Nueva España.

Los tres elementos en los cueles me basé para la ejecución de este trabajo, toman un papel crucial en el desarrollo de la cultura mexicana. La sensibilidad que caracterizó a los nativos mesoamericanos prevalece en muchos de nosotros y aún más, en las obras artísticas que se han realizado a lo largo de los últimos siglos. Independientemente de que nos gusten o desagraden, las tres entidades femeninas nos afectan directa e indirectamente, los macro-fenómenos perviven como secuelas en el habla, en el carácter y en las costumbres de las personas con las que nos relacionamos diariamente, y antes de quejarnos de nuestra situación frente a otros puntos de comparación, es más fructífero hacer una introspección cultural, histórica y artística. Al mexicano aún le resuena en su interior un ritmo primitivo, enérgico, creativo y sanguinario, la desventaja de ello es que se opone a este principio, lo niega, le apena, y en muchos casos lo hace externo violentamente.

Samuel Ramos en El perfil del hombre y la cultura en México, define a nuestro país como a un país joven, con trastornos de pubertad, indecisión y sobre todo, carente de una personalidad bien definida, al mexicano en nada le conviene exigirse tanto como un país maduro, con una trayectoria histórica larga, sin embargo tampoco resultaría positivo que se mantenga autocompasivo.   

El transcurso de la historia de México no ha sido buena ni mala, después de todo no debemos olvidar que nada tiene una identidad absoluta, depende más bien de los ojos con que se mire lo ocurrido.

FUENTES:

·        Paz, Octavio, Los privilegios de la vista II, Fondo de Cultura Económica, México, 2006.

·        Wetsheim, Paul, Arte antiguo de México, Biblioteca Erza Serie Mayor, México, 1970.

·        Krickeberg, Walter, Las antiguas culturas mexicanas, Fondo de Cultura Económica, México D.F, 2003.

·          López, Alfredo y López, Leonardo, El pasado indígena, Fondo de Cultura Económica, México D.F, 2007.

·        Paz, Octavio, El laberinto de la soledad, Fondo de Cultura Económica, México D.F, 2008.

·        Bataille, Georges, El erotismo, Fábula Tusquets Editores, México D.F, 2008.

·        León-Portilla, Miguel, Visión de los vencidos, UNAM, México D.F, 2009.

·        Díaz del Castillo Bernal, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, Grupo Editorial Tomo, México D.F, 2006.
      
·         De la Fuente Beatriz, Para qué la historia del arte prehispánico, Instituto de Investigación Estéticas, UNAM, num 89, 2006.  



  

Ensayo cuatrimestral "Recolectando un paraíso antiguo"



“RECOLECTANDO UN PARAÍSO ANTIGUO”
Licenciatura Historia del arte
Carla Pamela Pulido López
Arte Prehispánico de México
Ensayo cuatrimestral
Profesora Ireri Ortiz Silva
15/04/2012

 

 “Un país lejano puede estar cerca
puede quedar a la vuelta del pan
pero también puede irse despacito
y hasta borrar sus huellas

en ese caso no ay que rastrearlo
con perros de casa o con radares

la única forma aceptable
es excavar en uno mismo
hasta encontrar el mapa” Mario Benedetti[1]

Desde un principio la humanidad con un carácter primario de curiosidad, ah estado en constante búsqueda de su identidad, de su historia, para darle sentido a la vida, dándole valor al pasado, preguntándose por sus orígenes, buscando ese paraíso o cielo terrenal, que lo define, lo conoce, lo  recrearse y a su vez lo ubica dentro de una manda, un grupo, una aldea, una familia o una sociedad.
Todo ese devenir de información, que con el paso del tiempo se va desvaneciendo y alejando de nuestros horizontes, nos es muy importante para reconocer nuestro presente y augurar nuestro futuro. Pero antes de saber porque es importante su estudio tenemos que saber qué es lo que estudiamos, como se define, de que se compone.
 Por eso primero tenemos que descifrar que es la historia, como se lleva esta investigación a la historia del arte, y a su vez delimitarla solamente al mundo Mesoamérica. Conocer las culturas y su evolución, su cosmovisión, arte (pintura, escultura, arquitectura, cerámica), costumbres (agricultura, rituales) pensamiento (origen del mundo), culto (dioses, ancestro, naturaleza, guerreros) política (actividades bélicas, conquista, guerras y defensas), para llegar al esplendor de su cultura y ciudades (desde olmecas hasta llegada de los españoles).

Historia:
La historia como nos dice Beatriz de la fuente es “un medio para conocer el pasado”, en su ensayo “Para que de la historia del arte prehispánico” del 2006[2].Pero ayudada del estudio del arte, aplica la apreciación de los hechos artísticos, conceptos y métodos para descifrar o interpretar lo que ve en el pasado. Ya que el arte es una expresión creativa de comunicar, necesita ser decodificada para entender el mensaje y el proceso de comunicación se complete, para escuchar las voces colorida del pasado y el sentido metafísico de su existencia.
La historia del México antiguo es la más amplia en tiempo y espacio (abarca desde 2500 a. C. hasta 1500 d. C.) es casi todo un continente “El nuevo mundo”.
“Al norte
Las colinas de la ira
Al sur
El cráter de la esperanza
Al este
La meseta de la melancolía
Al oeste
La bahía del sosiego

De más está decir
Que a esto le falta mucho
Para ser
La rosa
           de los viento.” M. Benedetti

 Mesoamérica ha sido la menos conocida por la poca información que se tiene, pero aun reconociendo el trabajo y esfuerzo de la arqueología mexicana, que ha logrado explorar más del 10% de superficie y recinto arqueológicos aproximadamente. Y como sabemos “La arqueología mexicana es y seguirá siendo una constante búsqueda de equilibrio entre la necesidad de fortalecer una conciencia histórica, la de conservar y dar a conocer el patrimonio cultural que sustenta esa conciencia, y la de realizar trabajos científicos que permitan un mejor entendimiento de las sociedades antiguas”[3]
Como dice Paul Westheim en su libro Arte antiguo de México los pobladores del continente América llegaron de Asia, penetraron por el estrecho de Bering alrededor de 20 000años a. C., pero aun provenientes de Asia crearon una cultura independiente con un arte único e inigualable y sin punto de comparación con otros lugares y menos por su época de desarrollo y su forma de evolucionarlo.[4]
Su sobresalienta y principal obra de invención fue la domesticación  del maíz, no tanto como invento sino la trasmutación de la planta sagrada y que con el cultivo del maíz nació en Nuevo Mundo, marcando la transformación de nómadas cazadores a población sedentaria de agrícolas, dando nueva concepción el mundo, expresándolo en su arte, llevándolo a su religión y en el pensamiento.
Y gracias al domesticación del maíz surgen manifestaciones artísticas como la cerámica, pasando a figurillas de barro con técnica constructiva de patillaje, pasando de un estilo muy primitivo, sin tanto detalle , solo con aplicaciones toscas, extremidades en muño y siempre o la mayoría del tiempo figuras femeninas, fetiches relacionados con la fecundidad en los  sembradíos y en las familia. Estas figurillas también impulsaron nuevos diseños en elaboración de vasijas como algunas Zoomorfas, demostrando ritos mágicos a la caza.[5]

Religión:
Cada una de la manifestaciones artística precolombinas ah tenido varias interpretaciones a lo largo de la historia, que se han ido enriqueciendo gracias a las investigaciones, y a la especializaciones en el tema, ayudando a entender cada vez mas lo que veía, sentía y decía el hombre prehispánico con sus manifestaciones artísticas.
Todas las representaciones, pictóricas, escultóricas y arquitectónicas representan conceptos mítico-religiosas, no son copias tal cual de la naturaleza, sino de una forma abstracta, más sensible o con una actitud mas apegada a lo metafísico, haciendo más caso a sus subconsciente  ya que encuentran toda clase de inspiraciones o e imágenes poéticas, dando como resultado un arte característico y propio de la región, que no se limita a reproducir al apariencia de las cosas, con un lenguaje de signos y símbolos, tan difícil de comprender por sus diferentes conceptos, deidades, vivencias metafísicas, diferentes concepciones artísticas demostrando la forma en la que el artista veía, no solo lo que veía en su entorno o realidad, y sobre todo bajo que influencia o actitud espiritual se encontraba, ya que el ojo tiene la capacidad de omitir o añadir según su estado, necesidad de realidad , contexto o concepción, por esto, lo expresado en el mundo antiguo es resultado de cómo el hombre prehispánico se explica lo que ve, recurriendo al mito, para explicarse lo inexplicable.
Para el hombre del México prehispánico el mitos es la realidad que forma e incorpora su vida, su pensamiento, fe, conciencia y subconsciente, y por todo esto comprender el cosmos y su estancia o posición en él La forma en la que la ciencia puede resolver sus problemas vitales por la abstracción que hacen de las cosas vista a las cosas pensadas dando resultado al realismo mítico característico de estos horizontes.[6]
La presencia de las fuerzas divinas estaba presente en numerosos elementos de la geografía como cerros, cuevas, lagos, y ríos, cuerpos celestes como el sol, las estrellas y la luna, fenómenos naturales como el fuego, trueno, lluvia, vientos y tormentas así como también fauna y flora [7].El cultivo del maíz lo adoptaron una serie de deidades de vegetación como Quetzalcóatl, Tlazolteotl y Xochiquetzal en la meseta central y en la zona del golfo dio de la lluvia Tlaloc.
Para los pueblos del México antiguo era cierto que los dioses creadores y amor del mundo están diados de varias fuerzas sobrehumanas que se enfrentaban constantemente. El dios constructor contra el destructor hablando de la recurrente dualidad, el sol también emprender su batalla diariamente contra las fuerzas del inframundo para poder salir cada día, la “Lucha Eterna” que nunca cesa, que sin tregua va formando y transformando el mundo que domina la naturaleza y determina la existencia del hombre.[8]
La religión politeísta, con fe en fuerzas mágicas, y la creencia de que se debe- y se puede- dirigir este poder en el sentido de las necesidades y deseos humanos por medio del conjuro mágico; entendiendo a este conjuro mágico como defensa y es aun más como acción, ofensiva contra las fuerzas ocultas que lo acosan la deidad, contra su malevolencia, lo que quiere decir, contra su voluntad.  El obrar de la divinidad no tiene carácter ético, ni lo determinan conceptos éticos, así también como el conjunto mágico tampoco se basa en una conducta ética, sino que es el ejercicio de cierto ritual, al cual se le atribuye la fuerza de influir, en el sentido deseado sobre los actos de la deidad.
Y como dice Paul Westheim ; los actos rituales son recursos mágicos  eficientes y encaminados por una parte para intensificar la propia fuerza mágica en la ejecución de la ceremonias como ayunos, castidad, absorción, alimentos de virtud mágica como liquido vital (ofrendas de sangre). [9] Pero el culto no solo era a sus dioses sino también a sus antepasado, a sus ancestros protectores de las familias, con rituales colectivos, enterramientos bajo los pisos de sus casas para mantener el vinculo con los antepasados, y para recordarlos, honrar e incluso los, siendo una expresión esencial de la cosmovisión de estos pueblos, en las sociedades del posclásico. [10]

Arte:
Los pueblos mesoamericanos le dieron al pasado un carácter de legitimación del poder, manipulando de cierta forma la memoria historia la acción de los gobernantes.[11]El hombre precolombino persigue en la creación artística el propósito de traducir al lenguaje de las formas artísticas su sentir y creencia religiosa.
La escritura pictográfica del México antiguo transmitía su mensaje a través de pinturas que representaban objetos y acciones. Eran tan solo representaciones que solo distinguían las cualidades y atributos asociados con el objeto pintado, transmitiendo al lector un mensaje singular. Los escribas siendo el depositario de los conocimientos antiguos , el que comunica y conserva los hechos en los libros pintados, es maestro, guía y luz de otros seres humanos, teniendo el poder de la tinta roja y negra, llevándonos, guiándonos y mostrándonos el camino a los historiadores. En estos textos podemos encontrar la suma de la población, tributos, distribución de las tierras, la organización del trabajo colectivo, reclutamiento del ejército, el calendario agrícola y religioso, así como también manejo de las obras hidráulicas y las obras públicas. [12] Las construcciones se vuelven monumentales por que “el hombre ha llegado a comprender que él – su persona y su existencia- depende de fuerzas y seres sobrehumanos y que ya no puede utilizar las mismas formas escultóricas para expresar sus representaciones metafísicas.” [13]
Así mismo las obras de arte servían para educar a la comunidad, y a quien las veía les comunicaba con el simple hecho de mirarlas, o estar en presencia de ellas, con eso afirmaban la dignidad y la superioridad que tiene el hombre dentro del arte.
Para los mayas el ejecutor de escribir y pintar era considero un personaje superior, los condices eran pintados con una caligrafía elegante y representaciones de la figura humana de la formas más real y elocuente, con hechos sobresalientes del cosmos y del mundo terrestre. Estos códices eran representados en sus apuntes como biombos recubiertos de piel de jaguar  ya que era libros especiales y sagrados, como la Biblia para los cristianos o el Corán para los musulmanes.[14]

CONCLUSIÓN:
Con la investigación y el estudio de la historia del mundo prehispánico se pretende conocer y acercarse al creador al antiguo mexicano, de tantos rastros de cultura y arte, aprendiendo de sus circunstancias espaciales y temporales, y saber que lo llevo a comportarse como lo hizo, crear ese lenguaje y comportamiento, tanto individual y comunitariamente, en el arte, religión, organización política y social.
La función del antiguo recolector del pasado es la de ser un compilador de mitos que explican el origen del mundo, los dioses y los seres humanos, y estos a su vez también ayudan a los historiadores que se propusieron recoger los acontecimientos para que no llegue a desvanecerse con el tiempo la memoria de los hechos públicos de los hombres.
BIBLIOGRAFÍA:
  • Arqueología Mexicana, El culto a los ancestros en Mesoamérica, Editorial Raíces, volumen XVIII-numero 106, Nov- Dic. 2010
  • Benedetti, Mario, Cotidianas, editorial Punto de encuentro, México D.F., 1998, p. 75
  • De la fuente, Beatriz, Para qué la historia del arte prehispánico, Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM, Num. 89, 2006
  • Florescano, Enrique, Memoria mexicana, editorial Taurus, México, 1997
  • Nalda Enrique, La arqueología Mexicana, revista arqueología mexicana, Editorial Raíces S. A. de C. V., Volumen V, Marzo-abril 1998
  • Séjourné, Laurette, Pensamiento y Religión en el México Antiguo, breviarios fondo de cultura, México, pp. 91- 143.
  • Westheim Paul, Arte antiguo de México, biblioteca Erza Serie mayor, México, 1970


[1] Benedetti, Mario, Cotidianas, editorial Punto de encuentro, México D.F., 1998, p. 75
[2] De la fuente, Beatriz, Para qué la historia del arte prehispánico, Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM, Núm. 89, 2006
[3] Nalda Enrique, La arqueología Mexicana, revista arqueología mexicana, Editorial Raíces S. A. de C. V., Volumen V, Marzo-abril 1998, p. 7
[4] Westheim Paul, Arte antiguo de México, biblioteca Erza Serie mayor, México , 1970,p. 187
[5]Westheim Paul Ibíd. p. 195
[6] Séjourné, Laurette. Pensamiento y Religión en el México Antiguo, breviarios fondo de cultura, México, pp. 91- 143.
[7] Arqueología mexicana, El culto a los ancestros en Mesoamérica, Editorial Raíces, volumen XVIII-numero 106, Nov.- Dic. 2010
[8] Westheim Paul Ibid. p.18
[9] Westheim Paul Ibid. p.36
[10] Arqueología mexicana, El culto a los ancestros en Mesoamérica, Editorial Raíces, volumen XVIII-numero 106, Nov- Dic. 2010
[11] Florescano, Enrique, Memoria mexicana, editorial Taurus, México , 1997,p. 172
[12] Florescano, Ibid.p.135-147
[13] Westheim Paul Ibid. p.196
[14] Florescano, Ibid.p.139